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Latidos de mi corazón con la amatista, la gema de la paz y la tranquilidad

by Maria Angelica Medina

Un día solo desperté y me di cuenta que lo único real es el amor
@HidayariValeroPeter

Sumergida en la ilusión del sufrimiento me encontré perdida en un mar de lágrimas, decepciones y fracasos. Sin saber a dónde ir, sin comprender mis emociones y al borde del abismo, mi alma perdida encontró un lugar. Un espacio con una pequeña luz, parecía lo único que brillaba en medio de la oscuridad, – es por ahí – me dijo una voz al oído. Una hermosa mujer me llevó de la mano, y con suaves toques de energía, como intentando despertar a alguien que está muy dormido, me acompaño por un pasillo al pasado. Lenta y temerosa entré a ese lugar, espacio de donde salieron monstruos ocultos bajo una pequeña cama de tonos pasteles. Mi pequeña niña con mirada perdida no me reconocía, me tocó presentarme, decirle lo mucho que la amaba y pedirle perdón por nunca antes haberla visitado en ese momento tan oscuro. La tomé entre mis brazos, la consolé y sequé sus lágrimas con un hermoso pañuelo que brillaba en la oscuridad. Y nuevamente suaves toques con la punta de los dedos en algunas partes de su rostro y sus manitas, la despertaron de la ilusión del sufrimiento. De repente la tristeza se había borrado de su cara, y el amor de mamá a través de sus ojos pude sentir de nuevo. Una luz rosada nos envolvió mientras le recordaba lo mucho que la amaba, así le prometí a mi niña, nunca más dejarla sola.

 

El contacto con mi niña interior es algo que desde esa época siempre practico, fue entonces cuando comprendí que la mayoría de las emociones que tenemos, tienen su origen en las experiencias de nuestra primera infancia, así funciona nuestra mente programada. La mente es como un gran procesador, muy avanzado y sofisticado. Los programas de ese procesador, son programas con miles de años, conformados por múltiples experiencias que vivieron todos aquellos que vinieron antes que nosotros. Estas experiencias se van almacenando y pasando de generación en generación con el objetivo de sobrevivir.

 

La forma como tienen nuestros ancestros y antepasados de comunicarse con nosotros y darnos un mensaje de alerta es a través de las emociones y por supuesto a través de nuestros síntomas, que no son más que emociones no liberadas. Durante nuestros primeros años de vida, muchos de esos programas de supervivencia se activan con los eventos que vamos viviendo, y luego quedan almacenados como memorias en la base de datos de nuestra computadora, así cuando crecemos y somos adultos, algunos eventos se convierten en estímulos que activan los programas que tenemos guardados, desencadenando estados emocionales intensos y dolorosos.

 

 

Desde que comprendí esto, me abro al dialogo con mis emociones, con la certeza de que ellas solo vienen a prevenirme, a cuidarme y protegerme. Por eso digo que las emociones no son buenas o malas, positivas o negativas, solo son emociones y cuando vienen, las recibo y las acepto, porque solo desde la aceptación de las emociones es posible luego liberarlas.

 

Siempre que me siento sola busco una amatista, es la Gema de la paz y la tranquilidad y me acompaña desde el día en que nació GemoTapping, que como sabes es la técnica terapéutica que practico hoy día, que une la Gemoterapia o terapia a través de los cristales de cuarzo y piedras naturales y el EFT Tapping o técnica de liberación emocional. La amatista, fue la primera piedra que llegó a mis manos, es la piedra madre de los cristales de cuarzo, nos ayuda a liberar estados de ansiedad y preocupación, y también nos aporta muchos beneficios cuando estamos pasando por procesos de mucha tristeza, de hecho, recomiendan tener una amatista cerca del lugar donde se duerme, para tener un sueño más placentero.

 

La amatista me recuerda que el amor y miedo son energías opuestas y que ambas viven dentro de mí. Me recuerda, que nadie puede vivir sin miedo y que nadie puede vivir sin amor, pero justo en el espacio en donde esas dos energías se juntan en equilibrio perfecto dentro de mí, justo ahí encuentro la verdadera paz. Por eso cada vez que tomo una amatista entre mis manos, elijo conectar con esa pequeña luz que está al centro de mi corazón, conectar con lo divino y llenarme por completo de amor, así, mientras respiro de manera consciente, lentamente comienzo a observar como el miedo solo desaparece, porque como te comentaba al inicio

un día solo desperté y me di cuenta que lo único real es el amor.

@HidayariValeroPeter

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