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Primer latido: el comienzo de un viaje hacia el interior.

by Jhuliana Uzcategui

Todas las maravillas que buscas están dentro de tu propio ser
Sir Thomas Browne

Nuestros corazones están conectados. Los latidos que bombean vida a nuestras células nos unen. La experiencia vital es el resultado de los picos y los desfiladeros que esconden nuestros latidos. Así como en el ecocardiograma se muestran nuestras cimas y declives en cada pálpito, así la vida nos acoge en su alternancia.

 

Mi nombre es Hidayari Valero Peter, terapeuta de la técnica tapping o Técnica de Liberación Emocional y te invito a leer la historia del paciente más desafiante y difícil que he tenido en mi carrera como practicante de esta técnica, yo.

 

En medio de la agitada cotidianidad que nos engulle, he decidido crear un espacio seguro de liberación, en donde podamos, juntos tú y yo desplegar nuestras experiencias personales con la finalidad de sanarlas y ayudar a sanar a quien lo necesite, para así crear entre nosotros un hermoso y sincero vínculo.

 

Ahora puedo darme cuenta, que los terapeutas también estamos en continuo aprendizaje, como todos. Si bien es cierto, que ahora estoy más conectada conmigo misma, y en mi vida se manifiestan cosas maravillosas, hoy veo un largo trecho que aún me queda por recorrer, un camino en el que sigo aprendiendo, sigo sanando y liberando. Un camino que hoy quiero recorrer contigo.

 

Pero no siempre fui terapeuta, mi profesión inicial es la ingeniería. Vengo de un mundo donde las ciencias formales son las que marcan el camino del progreso y la verdad, de esta forma construí mi vida.

 

Desde pequeña me creí que la felicidad era algo reservado para unos pocos, pues era algo que había que alcanzar, como un objeto extraño y exquisito, oculto para quienes tuviesen las agallas de correr riesgos, esforzarse al máximo, trabajar duro y luchar como un guerrero hasta conseguirlo. Y no solo eso, tenía además una lista de cosas que me asegurarían que cuando las tuviera sería feliz, debía conseguir un título universitario, un empleo, reconocimiento laboral, una casa, un carro, una pareja, todo aquellos que fuera ideal. Pues conseguí todo eso y más.

 

Lo tenía todo y al mismo tiempo nada. La carrera ideal, la pareja ideal, las cosas ideales, todo era perfecto y quienes me rodeaban siempre me confirmaban lo maravillosa que transcurría mi existencia, pero a pesar de eso, comencé a sentirme cada vez más vacía.

 

No me daba cuenta de que lo único que hacía era bordar de oro los barrotes de mi propia jaula. Yo misma estaba atentando en contra de mi felicidad por dos razones: la primera, no sabía lo que realmente quería y la segunda, no sabía lo que la verdadera felicidad significaba.

 

En mi carrera como ingeniera, me había concentrado en conectarme con una felicidad básica, esa que se podía mostrar, yo me había creído que la felicidad era algo, que se construía desde afuera mediante de la obtención de cosas o metas. No me daba cuenta de que estaba viviendo una película irreal y que lo peor de todo era que yo sólo formaba parte del reparto, no estaba cerca de ser la protagonista, ni siquiera de ser la directora de tan elaborada mascarada.

 

Un torrente de emociones negativas se apoderaron de mi día a día, sí, a mí, a quien todo el mundo veía feliz y perfecta, a mí, a quien le habían enseñado que la alegría era el único estado de ánimo aceptado.

 

A partir del momento en que me di cuenta de que había algo que estaba mal, decidí sacarlo de raíz, como siempre había hecho con todo lo que no fuese positivo en mi vida. De inmediato pensé que se trababa de buscar diversión. Iba a fiestas, disfrutaba estando con mis amigos, bailaba, tomaba y reía, pero el fantasma de la depresión, el desánimo y la angustia, en vez de disminuir se hacían más grandes y fuertes.

 

Luego de esto, fui a un psiquiatra para que me quitara lo que tenía con sus pastillas, pero me preocupaba la cantidad de drogas que esta me sugería tomar, además del tiempo que el tratamiento implicaba y sus efectos secundarios. Algo dentro de mí, me decía, que la felicidad no podía ser encapsulada y mucho menos tragada.

 

Fue justo en ese momento, cuando estaba a punto de darme por vencida; cuando estaba ahogándome; cuando creía que el hoyo en el que estaba era imposible de escalar; una luz apareció para mí. Mi jefa, que ya hacía tiempo que observaba cómo me estaba hundiendo, me lanzó sin ningún tipo de expectativas el salvavidas que tanto había ansiado. Me entregó una tarjeta de una terapeuta de eft tapping, técnica desconocida por mí, pero sintiendo que ya todo estaba perdido y no quedaba nada por perder, me aventuré a esa nueva experiencia, a partir de ese momento cambió mi vida.

 

Como dije antes, mi carrera base es la ingeniería. En mi credo estaba todo lo tangible, lo observable, todo lo científicamente comprobable, es por eso que al tratarme con la tecnica de liberacion emocional resultó ser una sorpresa cómo una práctica tan nueva y diferente podía hacer cambios en mi de una forma tan profunda.

 

De repente, el problema que tenía años agobiándome había desaparecido. Desde ese momento entendí que los hechos que habían quedado en el pasado ya no podían afectarme porque ya los había liberado. Una sola sesión fue suficiente para que empezara a notar los cambios. ¡Estaba es shock! No podía creer que fuese tan fácil quitarse la depresión que parecía tatuada en mí.

 

A partir de entonces comencé a hacerme terapias regularmente, ¡tenía toda una vida que liberar! Pero esto no me llenó de angustia, por el contrario, al fin sentía entusiasmo, estaba emocionada y lista para emprender el camino hacia el autoconocimiento. Dejé de ser un paciente para convertirme en lo que mi terapeuta y maestra Carmen Cruzzco a quien admiro y respeto profundamente decía: un “acciente”. Pues el paciente, es quien espera pacientemente a que las cosas ocurran por si solas, mientras que los “accientes” se ocupan en activar sus vidas para bien suyo y de quienes los rodean.

 

Comencé a entender que nunca había tenido lo que realmente quería, ni había hecho las cosas que realmente quería hacer, sin embargo, es importante resaltar que nada de esto lo hubiese logrado sin antes deslastrarme de aquellas emociones y pensamientos que me limitaban.

 

Aprendí por tanto, que para lograr ver mi brillo interior, debía primero limar todas las asperezas que no me dejaban sentir lo mejor, limpiar todo lo que opacaba mi verdadera luz y liberar lo que hacía pesada mi mochila.

 

Este es solo el comienzo del largo recorrido que hice, el primer paso tímido que determinaría un futuro firme y consolidado. Desde ese momento comencé a buscar lo que me había faltado: un propósito, una pasión que le diera significado a mi vida.

 

La técnica EFT en definitiva, es más que un trabajo para mí, es el resultado de una búsqueda interior, es la pasión que me motiva a existir cada día y me emociona saber que puedo compartir este don que considero tener con el mundo. Te invito a que descubramos juntos, lo que necesitas para dar a conocer la luz interior que se oculta en ti, detrás de emociones negativas o pensamientos limitantes.

 

Aquí concluye el primero de los latidos que he revelado para ti y para mí. Mi corazón se complace en conectarse con el tuyo para lograr una liberación sanadora y profunda. Prepárate porque nuevos latidos están a punto de ser desvelados, ¡hasta el próximo latido!

 

Ahora, comparto mi espacio de seguridad y libertad contigo, ¡cuéntame! ¿Has sentido esa sensación de vacío interior? ¿Sientes que a tu vida le falta un propósito? ¿Qué emociones desagradables has sentido estos últimos días? Recuerda que cuando sanas tú, sano yo. ¡Espero tus comentarios!

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