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Tapping y las constelaciones familiares

by Maria Angelica Medina

“Libre es aquel que sabe transformarse.”
Bert Hellinger

 

Somos únicos, irrepetibles e irremplazables, a pesar de eso, nos encontramos repitiendo patrones familiares de los cuales se nos dificulta mucho liberarnos. Es común encontrar familias de médicos, abogados e ingenieros, del mismo modo en que parece haber patrones de pensamiento y comportamiento que carga toda una familia que les impide acercarse a la prosperidad, así como familias en las que las relaciones amorosas suelen estar llenas de sufrimiento.

 

Todo esto ocurre porque estamos conectados con cada uno de nuestros ancestros, con estos compartimos no solo la carga genética, sino también sus creencias limitantes y sus emociones más profundas. Tal como un rio que fluye hacia nosotros, el clan familiar al que pertenecemos nos empapa con hilos invisibles de energía que determinan nuestra vida.

 

Cuando hemos dejado de disfrutar la vida en todo momento, olvidamos nuestra verdadera esencia, nos desconectamos de quienes nos rodean y nuestras emociones son cada vez más difíciles de gestionar, lo más probable es que no estemos en una posición armónica en nuestro árbol familiar.

 

 

Para comprender cómo funcionan las Constelaciones Familiares, es importante acceder a las Órdenes del Amor elaboradas por Bert Hellinger, estas son tres y denotan una profunda sabiduría:

 

Jerarquía.

«El que llegó primero tiene un lugar antes que yo»

 

Nuestros abuelos y padres vinieron primero que nosotros, es por eso que ellos ya tienen su lugar antes. Parece normal ver hijos que se atribuyen las funciones de sus padres o, de forma inconsciente, tratan de llenar el espacio vacío de alguno de los ancestros repitiendo sus conductas. Somos libres de hacer nuestro propio camino, cuando tomamos la posición que nos corresponde en nuestro clan, podemos fluir hacia la vida ordenados y en paz pues caminamos sin ataduras hacia nuevos horizontes.

 

Pertenencia.

 

«Todos tienen lugar dentro del sistema familiar, sin importar cuál es su historia, ni cuál es su destino»

 

En las familias siempre están las “ovejas negras”, estas tanto como nosotros, nuestros padres y abuelos forman parte crucial para la evolución energética del clan al que pertenecemos. Cuando excluimos, nos anclamos desde el miedo, al incluir liberamos desde el amor provocando que los caminos frente a nosotros sean más claros y fáciles de transitar. Cada ancestro tuvo su propia vida, cada uno aprendió algo diferente, ese es nuestro regalo, ahora es nuestro turno de ponernos en marcha.

 

Compensación.

«De lo bueno más y de lo malo menos»

 

La compensación se trata de restaurar el equilibrio entre lo que se da y lo que se toma. Cuando damos demasiado o tomamos de más, el balance se pierde provocando que las relaciones se deterioren. Tanto en el clan familiar, como en nuestra cotidianidad nos enfrentamos a la desarmonía sufrida en este aspecto puesto que al dar mucho, esperamos más y no suele suceder, del mismo modo al sentirnos heridos por alguien deseamos que este pueda reparar tal daño y esto resulta más complicado de lo que imaginamos.

 

 

Tanto el Tapping, como el Tapping Sistémico y el Tapping Ancestral utilizan el conocimiento impartido por Bert Hellinger para liberar los vínculos inconscientes que tenemos con nuestros ancestros creados desde el miedo utilizando ligeros golpecitos con la punta de nuestros dedos en diferentes partes de nuestro cuerpo. Se trata, por lo tanto, de desatar los nudos emocionales inconscientes que mantenemos incrustados en nuestro interior durante toda nuestra vida, muchos de esto por no saber organizar y limpiar nuestra mente, cuerpo y alma.

 

Nuestro árbol genealógico es mucho más que los nombres, fechas y características de nuestros antecesores, es una gran alma que late con un corazón colmado de amor esperando a ser honrado, valorado y amado por cada uno de sus extraordinarios frutos. Al entrar en paz con mi clan, mi propia alma se alinea, mi vida vibra con potencia y cada parte de mi cuerpo lo siente con alegría.

 

Escribe Nimsay Aranguren para FelizMejor.com

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